Crónica introspectiva – Smells like teen spirit

Diez años tenía cuando crucé por primera vez aquel gran portón del Colegio Custodio García Rovira, mejor conocido como el INEM, había llegado en un carro Renault 4 con Mónica mi mejor amiga y su mamá, ambas ya sabían como manejarse en esa gigantesca ola de adolescentes que se movía cual maremoto hacia el interior del instituto, por mi parte sólo pensaba en lo bien que se sentía usar ropa nueva, así fuera igualita a la de todos. Su olor, su suavidad y por supuesto la cereza del pastel: la camisa del uniforme color rosado, ¡divina! me encantaba. También estaba obsesionado con lo largo que tenía mi pelo, mi corte en hongo liso con pequeñas puntas encrespadas al final casi me cubría las orejas, estaba feliz.

6-12, ese era mi curso. Sí, créanlo, había 20 sextos. En aquella época, 1994, los grados pares iban en la jornada de la mañana y los impares en la tarde, así que octavos y décimos eran nuestros vecinos y un par de excepciones que veían clases técnicas de las ramas en que se especializaba el bachiller INEM. Todo era masivo, los salones, las canchas, las cafeterías, los baños, las duchas y las extensas zonas verdes, era sin duda un reino feudal cuyo rey se llamaba Américo Copete. Yo lo veía desde lejos como uno de sus nuevos súbditos y el bello color de su piel me indicaba que su reino no era igual a los otros que lo bordeaban en las fronteras, su reino de educación pública, rebeldía, ambientes artísticos e inclusión me deslumbró. Lamentablemente el encanto duró muy poco.

A mediados de mayo el infierno escolar ya no daba tregua, el matoneo se había aposentado como una era caótica de sangre, tierra en la boca y acoso en las duchas. “mariquita, pártete wafer, roscón, lalo…la loca, cesárea” entre muchos otros, que ya ni para qué recordar, fueron los títulos que me dieron por aquellos pasillos de odio y maldad. Recuerdo muy bien el día en que Sandra Maldonado una tirana machista y perdidamente enamorada de mi mejor amigo, me dio una golpiza que me rompió una ceja y me dejó tendido en el piso con la boca rota y el espíritu destrozado. Daniel, mi mejor amigo, cantaba en el grupo Éxodo, famoso en nuestra comarca, y desde que descubrimos el gusto mutuo por las artes y sus manifestaciones nunca nos separamos. El canto y el baile siempre nos acompañaron y fueron nuestro refugio. Nos amábamos, cobijados por nuestra inocencia.

Sandra no entendía eso y semana tras semana las golpizas empeoraban, sus celos de adolescente eran enfermizos, era mayor que nosotros por cuatro años y añoraba tener a Daniel a cualquier costo. Su estrategia era hostigarme hasta que yo decidiera cambiarme de salón o mejor aún de colegio. No lo consiguió. Lo que obtuvo fue uno de los arrebatos más quijotescos que pude haber experimentado en toda mi vida. Esa mañana no me sentía bien, no quería volver al INEM y a pesar de que me sentía mal, mamá no permitió que faltara a clases. Salí tomé el bus “Oasis – INEM” y empecé a sentir un potente odio por las personas que me observaban curiosas, cuando llegué me senté y refugié en los cuadernos, no le hable a Daniel y mi único amigo hasta entonces se resintió, me dolía silenciarme con él, pero esa mañana el destino me tenía deparado un despertar que no me dejaría volver a ser el mismo.

En el primer descanso decidí no salir del salón y Sandra vio la oportunidad de atacarme, nadie la vería, no podrían acusarla, todo el mundo estaba afuera entretenido, este sería su golpe final, por fin se desharía de mi. Sin embargo, lo que viene a continuación merece ser narrado en tercera persona: La muchacha intentó cachetear y tirar del pelo, a lo que rápidamente el pequeño Chez de diez años respondió con una contundente patada en sus genitales, al verse aturdida por la reacción y encorvada por el dolor, Chez aprovecho para agarrarla del pelo y romperle la frente contra uno de los pupitres, ella encolerizada lo agarró de una pierna y lo tumbó empezando a arañarle los brazos buscando su cara, de nuevo las piernas del pequeño que ya la alcanzaba en estatura ganaron el combate y la levantaron hacia un lado, Sandra aturdida empezó a llorar y victimizarse con gritos y alaridos. El silencio llegó cuando al alzar con un gran pupitre de hierro y madera, Chez embistió a Sandra Maldonado y la noqueó.

Al medio día mamá debió ir a buscarme, ese fatídico día conocí y hablé con el rey Américo y fue el mismo día, en que la matrícula condicional y casi expulsión me llevaron a refugiarme en un artista que había ignorado hasta entonces, ese día conocí a Nirvana. Juan José un chico de décimo grado que también estaba en coordinación académica esperando su sentencia, me observó desde el instante en que entré con mi camiseta rosada ensangrentada, quizás mi energía lo desconcertó, quizás mi androginia lo deslumbró, quizás mi mirada lo encantó, al día de hoy no sé que logró magnetizarnos a ambos, pero ese fue el día en que Daniel y universo de Éxodo desapareció y Juan José y su mundo Grunge dio inicio.

El adolescente con brazos peludos y una simétrica cara escuchaba en su walkman el álbum Nevermind de Nirvana, su pelo ondulado ocultaba los audífonos y su sonrisa maquiavélica me cautivó. Al llegar me senté en un rincón, pero los ojos verde olivo de Juan José hicieron que me moviera unas sillas más cerca de él. Al rato se quitó los audífonos y me los ofreció, qué cautivadora y siniestra fue su mirada, segundos más tarde escuchaba Smells like teen spirit y mi todo cambió, le sonreí con los ojos, acercó su dedo pulgar a esos labios carnosos y lo chupó, luego lo pasó por sobre mi ceja cortada intentando limpiar parte de la sangre seca que la adornaba. Yo me dejé y empecé a soñar con faldas, vestidos, tacones y el pelo aún más largo para que Juan José no parara de acariciarme.

La segunda vez que nos vimos fue a la entrada del colegio, me preguntó si quería visitar un lugar secreto a la hora del descanso, que él pasaba por mi al salón, lo esperé, llegó y nos fuimos hacia una zona lejana por las canchas de softball, allí nos besamos y me habló de Kurt, la banda, el grunge, Courtney y MTV, un canal de TV Cable, me prometió que me llevaría verlo algún día a su casa, mientras tanto, él metía su mano por debajo del pantalón a lo que yo copié haciendo lo mismo, me sentía enamorado. Sin embargo, todo colapsó unos instantes después… “Me la va a mamar” sí, eso fue lo que me dijo, era demasiado para aquel Chez de 10 años, paré, me levanté y me fui.

En las semanas siguientes el acoso fue abrumador, desquiciado y hasta violento, Juan José el rockero sexy se desdibujó y ante mi apareció un espíritu obsesionado, depresivo y violento, intentó violarme varias veces, nunca lo consiguió y tampoco consiguió que Nevermind y sus grandiosas canciones desaparecieran. Los jeans rotos, las camisas a cuadros y el pelo largo serían mi camuflaje durante meses. Smells like teen spirit sería un himno que canté hasta la saciedad y las faldas de colegio un placer culposo exquisito que use en desfiles de moda caseros con mis vecinas, las usaba por supuesto, cuatro dedos arriba de la rodilla. Qué buenas épocas.

Ilusionarme con tiempos en donde el género se transforme en un sublime abanico de posibilidades es el anhelo que aún sobrevive en el corazón de Chez. Con 10 años en 1994 escuché la canción que despertó esa mutación andrógina, mi masculinidad emergió. No siento que haya sido una víctima, pues aprendí a construir y consolidar un carácter que aún sobrevive y me fortalece. Han pasado ya muchos años y esta canción sigue despertando en mi una transgresión que ahora resplandece más y más. Bendito y alabado seas Nirvana.

14 comentarios en “Crónica introspectiva – Smells like teen spirit

    1. FetiCHEZ dice:

      Que nota mi querida compañera de especialización recibir tu comentario aquí en FetiCHEZ, bienvenida a mi comunidad, nuestra comunidad, espero sigamos conectándonos por mucho tiempo. abrazo.

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  1. Yara dice:

    tiene una historia que contar de vida y que no importa lo cruel que sean las demás persona por ser analfabeta de pensamiento y huérfanos de corazón los sueños son para luchamos hasta que dejen de ser utopía y se vuelvan realidad….. Felicidades que el universo te regale el camino para que seas una estrella…. Saludos desde venezuela….

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    1. FetiCHEZ dice:

      Soy tremendamente feliz de saber que mi mensaje está calando en todos ustedes mi comunidad FetiCHEZ. Siempre tendrá en mi un oido para escucharlos y unas palabras para alentarlos. Besos Yara y es un gusto que hagas parte del Mundo FetiCHEZ.

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