Crónica introspectiva – Abarajame

Fotografía, Producción de moda y Maquillaje: @conexionfetichez Asiste de Fotografía: @repudrir Vestuario Colección Privada de @ccattuss Modelos @jou35 como Richie & Aranxa en su papel de Chez, desde México para el Mundo.

_ Bishh Chez, mire lo que traje…hágale guárdelo, hágale guárdelo en su maleta. Pero, cómo así yo no quiero guardar eso parce…hágale rápido, mire que ahí llego el pirobo de Hernando, HP Richi… ah mire y esto también, ¿qué es eso?¡un porro!…shiiiihhh cállese, no coma mierda guárdelo usted, Chez huevón a usted nunca lo van a revisar, hágale hasta el descanso, cuando todos salgan nos encerramos en el salón y va a ver que valió la pena…Richi tiene huevo, a ver, páselo, páselo_

Y así fue como unas horas más tarde, sonando por La Mega, la emisora más popular del momento, en los parlantes del colegio y mientras estudiantes, profesores y directivas se entretenían con los partidos de interclases, Richi y yo, encerrados en el salón de noveno escuchamos por primera vez Abarajame la última canción que exportaba el rock alternativo argentino en las voces de los Illya Kuryaki and the Valderramas. Así que no se despeguen de esta primera grabación del 2021, en donde les voy a narrar ese momento de psicodelia cortesía de una planta y una bebida Superior. Hola soy Chez Rodríguez y les doy la bienvenida a todas y todos a ésta nueva Conexión FetiCHEZ, la verdad que ya los extrañaba, ya extrañaba poder compartir con todos ustedes estas grabaciones introspectivas que tanto me gustan. Bienvenidos a este tercer capítulo de la primera temporada de cuando por primera vez escuché esta canción.

Richi Velazco vivía en Cañaveral, estudió conmigo desde séptimo hasta noveno en el Colegio Cooprofesores cuando aún existía, por allá en los noventas, en el barrio Diamante II. Y si gente, no se sorprendan o cuestionen pues el colegio dejó de existir años después y ahora en su lugar, solo quedan dos grandes torres de apartamentos. El caso es que desde que nos conocimos fue uno de los pocos compañeros o, quizás el único, que a pesar de notar mi feminidad no se aventuró a juzgarme o rechazarme, por el contrario, me dio espacio en su vida para charlar, jugar, recrear nuestros sentidos con música o relatos paranormales que leíamos juntos en su casa así como tardes de piscina, estudio y complicidad.

Recuerdo que durante muchos descansos en séptimo, nos las arreglábamos para ir a jugar con las figuras de Matel de los caballeros del zodiaco, al otro extremo del colegio, la zona de pre escolar que permanecía sola en la jornada de la tarde y así fue creciendo nuestra amistad. Confieso que nunca me gusto mi amigo, en verdad lo respetaba y disfrutaba de su compañía, también fue claro que con el paso de los años esa camaradería fue disminuyendo, gajes de la pubertad. Ambos nos encarretamos de las niñas, pero con direcciones muy diferentes, yo quería ser como ellas y él quería tener a una de ellas.

Nos fuimos dejando, sin advertirlo, sin maldad ni envidia, simplemente nos adentramos en la estridente y caótica pubertad. Y el momento decisivo fue aquel viernes de agosto en noveno grado, allí un despertar nos mostró que a pesar de las similitudes, una revelación psicodélica nos iba a separar para siempre. La llama encendió la hierba y el líquido se tomó a pico de botella y la mega sonó la canción de Illya Kuryaki And the Valderramas.

El timbre del descanso sonó, yo muerto de miedo me hacía el pendejo guardando mis cuadernos de la forma más lenta en mi maleta y de paso observaba aquella botella de aguardiente superior cómplice de nuestro aquelarre puberto, empecé a sudar, “La piraña” así le decíamos a nuestra profesora de español tampoco se movía de su escritorio, pero como lo advirtió Richi, los profes confiaban demasiado en mí, él salió haciéndose el huevón y ella simplemente se levantó y me pidió que al salir cerrara bien. Empezaron a pasar los 45 minutos que teníamos para nuestra aventura bizarra, entró de nuevo, cerramos el salón y que comience el descualquiere señores.

Lo primero fue abrir la botella y jartar unos amplios tragos de aguardiente, no miento, al principio fueron macabros, pero quería demostrarle que este tipo de aventuras aún las podía experimentar conmigo, que yo seguía siendo su gran amigo y estaba a su nivel de su rebeldía, así que saqué el hombre que guardaba en mis adentros y me porté como todo un barón bebedor. Solo la música sonaba en la radio y la gritería de la cancha se escuchaba a lo lejos. Los minutos empezaron a extenderse mientras hablábamos de Francisca, la chica que le gustaba, una de mis mejores amigas, yo lo escuchaba y me enternecía lo románticos y soñadores que son los hombres, al mismo tiempo pensaba en Mauricio y como la vida me otorgaba la posibilidad de sentir lo mismo que Richi, de nuevo éramos cómplices, pues ambos suspirábamos por un par de amores imposibles.

_ Sáquelo, sáquelo y probemos Chez… hágale sáquelo _ me dijo. Por un momento pensé que ya Francisca no era quien le despertaba su deseo y sin pensarlo le dije _No, no, no cómo así Richi, sáquelo usted primero ósea si usted quiere _ a lo que mi amigo se cago de la risa y me dijo _ Pero qué pasa Chez, me refiero al porro, usted sabe que por aquí no hay ni chance de esos deseos suyos, qué pasa partero se va a cagar el parche o qué? _ Yo ya embriagado por el momento que experimentábamos volví a la realidad y avergonzado intenté hacerme el idiota y de inmediato saqué el porro. Richi lo prendió de una y mientras aspiraba me miraba, parecía enojado. Botó el humo, se rió y la complicidad volvió como si los años no hubieran pasado y fuéramos los mismo amigos de antaño.

La segunda aspirada la hizo mostrándome como era el procedimiento, no tosió, así que noté que no era su primera vez. Tomé la botella y me zampé otro gran trago, lo necesitaba, me urgía. Su cara cambió, sus ojos cambiaron, hasta su energía cambió y todos esos cambios fueron una chimba, en serio se los digo, me sentía en una película gringa, de esas de adolescentes. Me pasó el porro, sin pensarlo aspiré y para mi desgracia. Casi me ahogo. Tosí como un exosto de moto vieja. Él sacó una botella de agua y me dijo que bebiera mientras seguía riendo sin parar. _ Que pasó viejo Chez, lo pateó o qué? Tome agua y fume más, va a ver que ya no lo patea, pero hágalo, hágalo de una _ Lo hice y sí, tenía razón, quizás no aspiré tan profundo y lo mantuve en mi boca, pero la sensación de placer fue inconfundible. Alejandro Villalobos, dj de la mega, anunció entonces con bombos y platillos el nuevo lanzamiento y Abarajame sonó para envolvernos en una atmósfera cósmica y, por supuesto, rebelde que nunca olvidaré.

De repente todo se transformó, la canción fue espléndida, nos movía por encima de las sillas del salón, Richi se quitó la camisa del uniforme y empezó a batirla simulando un striptease, yo me reía y volví a fumar, de nuevo no tosí, me sentía todo un experto, le pase el porro, él tomaba otro trago y me pasó la botella, ya iba más de la mitad, que éxtasis se sentía. Yo me saqué la camisa del pantalón, esa era mi rebeldía más audaz, sin comentarios. Ya para ese momento de cierre fantástico de la canción, la camisa de Richi daba vueltas enredada en el ventilador del techo. Las carcajadas, sin duda alguna, nos alejaron de la realidad, bueno las carcajadas y las otras sustancias prohibidas, pero nosotros ni lo notamos.

La correa de su pantalón voló por los aires y trabándose en el ventilador, señores hasta la correa se trabó, daba vueltas adornando el momento de libertad. De repente, bailábamos con desenfreno y entonces sonó ¡señoras y señores la Lambada! bailamos lambada pueden creerlo y con una destreza similar a la de los pelados del video en serio, al rato nos soltamos, fumamos más y el pantalón de Richi fue a acompañar la camisa y la correa. El ventilador se movía ya muy mal, así que con un poco de racionalidad decidí apagarlo. Verlo así en bóxers fue sublime, que bellas piernas tenía y que culo tan parado y redondo, sin duda mi amigo pudo ser una de mis fantasías, pero lo quería demasiado, para permitirme morbosearlo. Richi fue uno de mis más grandes amigos y ese momento de salón de bachillerato no lo olvidaré jamás. Cuando nos dimos cuenta, la música había dejado de parar, el coordinador anunciaba por los altavoces que todos debían formar frente al auditorio, un pequeño teatrino que teníamos realmente, y que nos daría informes parroquiales para la organización del próximo festival intercolegiado de teatro.

Empezamos a bajar la ropa, yo con la botella casi vacía solo atiné a botarla por una ventana alargada que tenían los salones y que daban a unos jardines exteriores que tenía el colegio, sentí como se rompía de inmediato, Richi me putió, pero él seguía vistiéndose, así que el momento de torpeza pasó. Decidimos ir al baño, yo imaginaba que a hacer gárgaras para quitarnos los sabores del éxtasis, pero claramente él quería revisar sus ojos, echarse gotas en ellos y lavarse la cara, de nuevo todo un experto. Yo seguí el ritual al pie de la letra.

Él decidió que era demasiado tarde, si nos acercábamos al teatrino notarían de inmediato que veníamos de la dirección incorrecta, así que mi amigo en su intrépida inmadurez decidió que lo mejor era subirnos a la placa del colegio y allí esperar a que todos entraran a los salones. Así lo hicimos y por una especie de balcón que conducía a la sala de informática nos subimos al techo del colegio, señores no se alcanzan a imaginar, la vista era maravillosa, directo a ese gran valle que había entre el colegio, allá en Diamante II y la vía que conduce de Bucaramanga a Girón. La brisa, el sol de media tarde, la adrenalina de lo incorrecto, la complicidad y hasta la traba fueron lo máximo. Otra vez Richi tenía razón, otra vez una idea estupenda y de nuevo la canción Abarajame volvió a sonar en mi cabeza.

Lo que no calculamos era que una de las clases siguientes era justo la de informática y nuestra salida de escapé estaba bloqueada. Decidimos esperar. El problema para Richi fue que lo que en un principio era su gran ventaja, ahora se convertía en su peor problema. Así es señores, yo era muy querido por los profesores y no sospechaban de mí, pero un alumno tan impoluto y particular, por aquello de mariquita, rápidamente era extrañado. De repente empezamos a escuchar que nos llamaban por el altavoz, que la clase de informática no empezaba, pues todos se preguntaban por nuestro paradero y que la preocupación crecía minuto a minuto, ya que los dos estudiantes más opuestos, habían desaparecido.

Yo aguante la presión, inclusive le dije a mi amigo que había un árbol grande en uno de esos jardines exteriores, mi idea fue que bajáramos por allí y nos fuéramos del colegio, nos escapáramos, no quería que parara nuestra aventura, pero Richi, quizás por su experiencia con el porro, me dijo _ no parce, a mi ya se me bajó todo, camine bajémonos y demos la cara _ No lo podía entender, él quería que todo acabara, ¿porqué? La respuesta la entiendo ahora, que les narro esta historia. Cuando bajamos con la mirada de ex convicto de Hernando, el coordinador de disciplina esperándonos, que nos aniquilaba por completo de la rabia, fuimos directo a su oficina, llamaron a nuestros acudientes y por aparte fuimos interrogados. En un par de segundos mientras esperábamos en la coordinación, Richi me dijo que lo único que tenía que decir era que yo lo había acompañado por la amistad que teníamos, y que jamás admitiera que había fumado, que no tenían cómo comprobarlo. Él sabía que tomar era suspensión, pero fumar marihuana era expulsión. Yo, firmé matrícula condicional, a Richi lo expulsaron. Jamás lo volví a ver.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s