Crónica introspectiva – Ojos así

Fotografía y texto: @conexionfetichez Fotografía: @alicecooperodri Estilismo y producción de moda: @afanadordesigner Maquillaje: @lmichellolarte Modelos: @tattan_trainer & @conexionfetichez Locación: Mansión Barbarella, Bucaramanga – Colombia & Mar de las Pampas, Argentina.

Hola a todas, todos y todxs, bienvenidos nuevamente a Conexión FetiChez. No quería comenzar este nuevo episodio sin antes expresarles el porqué de mi ausencia. Bueno…me duele mi patria, me duele Colombia. Sin temor a equivocarme, es muy sensato para mi usar esta plataforma que, aunque pequeña, crece fuerte. Pues bien… Hoy les comparto una reflexión muy íntima, pero sobre todo, muy honesta. Hoy creo que debemos estar más unidos que nunca, debemos ser más empáticos con aquellos que llevan décadas sufriendo este olvido y abandono estatal, debemos unir nuestras herramientas digitales para denunciar y no permitir más mentiras de los grandes medios de comunicación nacional, todos ellos en manos de quienes ostentan el poder en Colombia. Manipulados hasta el tuétano. Su contaminación y avalancha de noticias falsas y tergiversación de realidades debe parar.

Aquellos que nos consideramos artistas debemos entender que cada palabra o verso escrito, cada fotografía tomada, cada escultura u obra moldeada, cada dibujo, grafiti o pintura creada, cada sonido musical tocado o cada performance actoral y dancístico realizado; debe ser siempre transgresor y solidario. Recuerden que no hay nada más político que el arte. Su capacidad subversiva de transformar la naturaleza del actuar humano es indómita y purificante. No más artistas silenciosos, cómodos, envueltos en sus burbujas de ensueño. Acomodados en premisas de viralidad digital oprobiosa y negacionismo indolente. Hoy hago un llamado a todos los artistas, los invito a que levanten su voz conmigo frente a esta injusticia, que nuestras pulsiones creativas surjan avasallantes para proteger al compatriota despreciado, violentado y minimizado.

Y en verdad hablo de un compatriota. No debe importarnos si es de derecha o izquierda, existen ejemplos en la historia de la humanidad o si queremos, un contexto más cercano, en la historia de Latinoamérica, en donde ambos bandos han sido macabros y han dejado marcados horrores épicos. Basta de tanta polarización, juntos debemos buscar la estabilidad social, la paz y ponerle fin a la hostilidad de la que sacan provecho quienes detrás del poder, juegan con nuestros destinos. Levantemos la voz, denunciemos la desigualdad, gritemos arengas de cambio social, no asesinemos con nuestra indiferencia, desidia, odio o frustración a quién marcha en primera fila por nuestros derechos, pues es así de claro. Ellos están en las calles marchando por sus derechos y los derechos de aquellos que nos quedamos tranquilos en casa. Soy artista y levanto mi voz en contra de un estado podrido y nauseabundo y en defensa de los millones de colombianos que han sido sepultados en vida desde que nacieron.

Gimnasio “Puerta del Sol” así se llamó mi primer recinto de hedonismo y coquetería. Había decidido por aquel entonces no ser más el gay escuálido y si culo de siempre. Sabía en mi mente adolescente, que con lo único que podría quizás competirle a mis amigas, Las Lolitas, era trabajando mi cuerpo y músculos. Y teniendo un buen trasero. No sería nada fácil, pues la realidad de mi silueta exponía a diario una hermosa y esbelta espalda, con una contundente prolongación que desdibujaba cualquier redondez trasera. En otras palabras, tenía una larga, larguísima espalda que no terminaba en ningún lado. Trabajé 24/7 en el gimnasio: pesas, máquinas y ejercicios de resistencia, todos ellos fueron mis aliados. Una Odisea. Después de ocho meses, los resultados empezaron a notarse, los espejos del salón de grupales no mentían señores. Contundencia glútea. Había llegado el momento, ya podía empezar a usar los leggings negros y azules que había comprado por encargo a la revista de Leonisa. Sin duda combinaron a la perfección con los hilos y tangas brasileras, previamente comprados a la misma vecina cómplice. Secreto de estado.

Buenas noches, buenas tardes, buenos días, no sé en qué momento me estarán escuchando pero aquí estamos nuevamente con un episodio más de Conexión FetiChez. Hola soy Chez Rodríguez, la verdad que es genial estar de vuelta en este, nuestro podcast, para narrarles una nueva crónica introspectiva. El momento que escogí esta vez, fue aquel en que aprendí mi primera coreografía de levante o seducción, para los que no están familiarizados con la jerga colombiana. Una sensual y rítmica canción con influencia árabe fue mi banda sonora. La canción llegó al No. 1 de las listas de popularidad no solo en Colombia, sino también en toda Latinoamérica y Europa. Les hablo de Ojos así  de nuestra embajadora de la música Shakira Mebarak. Y digo embajadora pues sus talentos performáticos y de entretenimiento, sus logros en ventas millonarios y su exposición mediática e internacional sin duda la ponen en ese estatus. Sé que no a todos les gusta su música, confieso que prefiero la música de sus primeros discos o aquel crossover que hizo tan brutal. Pero bueno señores, como dije el viejo y popular refrán: “Entre gustos, no hay disgustos“. Bien, volviendo a la historia que les voy a contar, nadie, escuchen bien esto, nadie evitaría que me luciera moviendo mis caderas como la barranquillera, pues Álvaro el coreógrafo y profesor de la clase de rumba del gimnasio estaría observándome toda la presentación, mi momento de seducción había llegado.

A finales de la década del 90 el mundo del Pop con su influencia poderosa emergía a borbotones en todo el planeta. Nuevos artistas como Britney Spears, The Backstreet Boys, Destiny’s Child o The Spice girls así como grandes íconos de la música como Madonna, Kylie Minogue o Michael Jackson creaban y reinventaban música pop fiestera y cadenciosa, llevando de nuevo al género, a dominar la radio, las listas de popularidades y los canales de video como MTV y VH1. Por nuestras latitudes, quienes llevaron la batuta fueron aquellos que decidieron hacer el crossover: Ricky Martin, Enrique Iglesias, Paulina Rubio y sin duda alguna Shakira. Pies Descalzos y ¿Dónde están los ladrones? sus dos primeros discos la llevaron a convertirse en la nueva cara de la música latina global. 

El nuevo siglo comenzó, y en los Grammys gringos del año 2000 una jóven y mega rubia Shakira, no solo se gana la mejor grabación Pop/Rock latina con su canción “Octavo día” también llevó a cabo una presentación icónica que le daría paso directo a las grandes ligas de la música y a mi, me marcaría completamente. Por ese entonces yo solía grabar en cassettes de VHS los videos musicales del momento, las presentaciones en vivo de shows de premiación como los Grammys, los MTV’s, los World Music Awards o TRL ,un programa muy famoso de MTV, cuando MTV era vacano, en donde los artistas hacían promoción de sus nuevos videos.

Cuando grababa aquel domingo de febrero del 2000, Shakira salió con un traje rojo en cuero ceñido a su esbelta silueta, deslumbrante. Los pantalones de cuero rojo evidenciaban su cola apoteósica, que en conjunto con el cinturón de Wuchieal de su traje árabe se transformaron en una secuencia rítmica de sensualidad y cadencia. También la acompañaron en su presentación unas telas fluidas y fantásticas movidas por sus bailarines, su banda como de costumbre, su melena rubia y crespa y, para rematar, esos ojos salvajes y enigmáticos que tanto la caracterizaban. Fue una presentación 10 sobre 10. Por eso no me fue difícil convencer a las chicas de la clase y a Álvaro de que la montáramos como parte de las celebraciones y fiesta de Halloween, que organizaba el gimnasio. Seríamos el show principal de la noche. 

Imagino que se están preguntando bueno y ¿quién era ese Álvaro? una bomba latina de piel canela y cuerpo como guerrero troyano. Se los aseguro. Desde el primer instante en que llegó al gimnasio nos dejó mojando cucu a todas y todos. Álvaro sonreía e iluminaba todo a su alrededor. Un chico humilde de Girón, graduado de educación física y deportes de la UTS. Usaba su moto para recorrer Bucaramanga, Floridablanca y Girón dando clases de danzika y rumba en diversos gimnasios. Su voz también enamoraba, aquel séquito de fans en el “Piedra del Sol” no conocía límites: señoras de la tercera edad, casadas, divorciadas, universitarias, jóvenes lolitas como yo y hasta niñas, si también niñas. Bueno… estoy convencido que igualmente había un par de señores, universitarios y lolitos como yo, sí otra vez, intuyan porqué? que suspirábamos por el bello de Álvaro. 

Siempre fui fanático de bailar y con la ayuda del televisor y mis grabaciones en VHS, me aprendía las coreografías de los artistas del pop del momento. Así que cuando Alvarito llegó al gimnasio, yo ya sabía bailar y coordinar muy bien y también usaba aquellos leggins ajustados, que sin duda me otorgaban un aire andrógino, seductor y muy llamativo. El sex appeal rondaba por los dos pisos del gimnasio y el salón de espejos donde se daban las clases de rumba. Yo lo sabía. Me pavoneaba a diario luciendo mi figura y esa exuberancia que emanaba de mí. Me divertía al ver la reacciones o miradas clandestinas que, a veces sorprendía en hombres o mujeres, curiosos por supuesto. Todo en verdad me empezó a gustar. 

En las primeras clases con Álvaro usualmente me hacía atrás, pero al notar que era bueno aprendiendo sus movimientos y rutinas en poco menos de 15 días, mi puesto pasó a ser adelante, en la primera fila. Tres semanas después ya era como su asistente. Él aprovechaba para descansar una vez enseñaba la rutina mientras yo continuaba la clase y dirigiendo al grupo entero, fueron días encantadores llenos de risa, perreo y fantasías mojadas de Chez embelesado, bueno no solo yo, aclaro. Al final de las clases me sentía un profe más, así me lo expresaban las compañeras y Álvaro, que con el paso de los días, era cada vez más efusivo con sus abrazos y sonrisas y más explícito con sus palabras susurradas al oído. “Chez me fascinó verlo bailar hoy, lo hace muy bien” o “Oiga tenemos que salir a bailar, a una discoteca juntos, la pasaríamos increíble” Empecé a sentir que por fin el universo se confabulaba conmigo y me estaba abriendo la posibilidad de una algo emocional un “no sé qué está pasando pero me gusta”. Álvaro y su energía me hacía vibrar noche tras noche.

Un episodio sin duda emblemático, era cuando decidía con algunas amigas y amigos, la gran mayoría mayores, realizar nuestra sagrada jornada de exfoliación en el turco del gimnasio. Los voy a contextualizar. En aquel entonces Chez usaba una diminuta tanga speedo que conservaba de mi época de nadador profesional allá en las olímpicas. Pero eso no es todo, escuchen bien esto. Metía parte de la tanga entre mis nalgas para lucir explícitamente mi bien formado, hasta entonces, nuevo trasero. Salía del vestidor, que quedaba junto a la cafetería. Es decir que siempre había personas conversando, tomando algo y viendo la televisión. Y con la toalla cubriendo mi torso, así tipo así como, ¿saben? aquí entre las axilas y el pectoral, en actitud bien femenina y queer nuevamente me pavoneaba. Era una toalla algo pequeña, así que siempre era como un minivestido que sugería todo tipo de pensamientos, en su mayoría pensamientos eróticos. No sé ustedes, pero yo siento esas energías, las sentía en ese momento que me pavoneaba y, todavía las sigo sintiendo cuando lo hago de vez en cuando.

Ya en el turco, entre pieles sudadas y goteadas que cartografiaban los cuerpos. Sensualidades de todos los tamaños mojadas bajo trajes de baño bien húmedos. También vapores y penumbras sofocantes y aromáticas por aquello del eucalipto y las hierbitas que echaban ahí. Exfoliantes caseros a base de cremas de AVON y azúcar morena, no nos vamos a engañar y mi tanga cada vez más diminuta y metida. El paso por el turco, sin duda, era uno de los erotismo más bárbaros y legendarios que teníamos en ese entonces. Mujeres y hombres percibíamos sin duda alguna esa atmósfera sensual y, porqué no, sexual que el turco nos ofrecía siempre que lo visitábamos. Como una herencia de la clásica y gloriosa cultura Romana, saben como llena de ese relatos fantásticos de orgías espléndidas y siempre encuentros sublimes. Pues bien señores, les cuento que siempre que entraba a un turco, desde aquella época, empezaba a fantasear con videos musicales, eso sí, si al entrar al mismo, este estaba vacío. Una vez que entraba en modo calentura sí, calentura turco. Empezaba a moverme entre las brumas del vapor y las paredes sudadas, cogía esas gotas que quedaban ahí pegadas y las chorreaba sobre mí, las gotas acumuladas arriba como en el techo de los turcos. Me deslizaba, me contoneaba y abrazaba mi semi desnudez con una vibra demasiado erótica. En aquel momento recuerdo que la canción que me inspiraba hacer este performance de turco era “In your eyes” de Kylie Minogue.

Después fueron canciones como “I’m slave for you” de Britney Spears, “Smooth” de Santana y Rob Thomas, “Criminal” de Fiona Apple, “Baby boy” de Beyoncé y Sean Paul y la más reciente “Cool for the summer” de Demi Lovato. Señores les recomiendo que si llegan a estar solos en el turco, piensen en esa canción que los hace sentirse eróticos o vulgares ¿porqué no? y en la privacidad que otorga ese vacío, muévanse y disfruten de sus cuerpos, del vapor, de las gotas chorreando sobre ustedes. Es una delicia.

Flaco, flaco venga masajeame la espalda si? con esa cremita que usted siempre trae, que huele tan rico. Venga flaco hágale, estoy más estresado parce…. _Es un exfoliante bobo, umm no sé, haber acuéstese boca abajo_ así? Aja” … “Oiga flaquito esa posición no es la mejor para la columna, porqué mejor no se sienta en mi cola y así me hace bien el masaje, no le parece?“… “Umm ¿Y si entra alguien y se raya parce? no sé es como…”… “que va, son las 5 pm, el turco lo acaban de abrir y es miércoles. Hoy ni los cuchos vienen tan temprano. Hágale súbase“…”además solo me va a masajear la espalda, o no, o qué?“…. “ahhh pues obvio…solo eso”

Y eso creía yo, que solo tendría el placer de tocar y masajear aquel cuerpo perfecto de guerrero espartaco. Por favor, más equivocado no podía estar. Mis manos empezaron a cubrir sus hombros y omoplatos, algunos sonidos de placer se filtraban con sutileza, dando paso a corrientazos que me ponían la piel de gallina. Al principio, el apoyo estaba en mis rodillas y pies, pero al escuchar lo relajado de Álvaro, decidí recostar mi ingle en su cadera, la respuesta: “Ufff que rico, siga, siga flaquito” … La tensión entre ambos no daba tregua, todo el turco estaba empapado en erotismo puro y al no estar tan caliente aún, digo el turco, fue más fácil pasar un tiempo más prolongado dentro de él. Literal. Del turco digo. “Oye Tienes una piel super suave… y vaya músculos, se sienten super duros“… “Si flaco estoy duro” _ me dijo. “Ufff que bien. Venga papi, párese déjeme mostrarle algo.” Mi corazón latía fuertísimo. Me baje, él se incorporó y claro sin duda, todo en él estaba duro, lo noté de inmediato bajo su pantaloneta. “En …y qué me vas a mostrar” _ le dije nervioso, sin quitar mi mirada de su pantaloneta. “Le voy a mostrar que yo también sé hacer masajes papi, hágale póngase boca abajo…Ufff flaco pero que culo, me gusta, se nota que está bien juicioso en el gimnasio… A ver echemos un poquito más de esto.. Uffff usted también tiene una piel de bebé super suave flaco, me voy a recostar bueno” – “Ummm OK, está bien“.

 
Lo sentí gente, a Álvaro. Duro y poderoso. Fue magnético. Sus manos rodeando mi cuerpo, me recorrían con fuerza y fluidez. Empezó a hablarme al oído y todo su torso se fusionó con mi espalda, nos convertimos en un ying yang perfecto. Sentir a Álvaro sobre mí aquella tarde en verdad, fue glorioso. A los pocos minutos se levantó, me levantó y nos besamos apasionadamente, segundos después nos sentamos, él sobre el turco, yo sobre él y nos seguimos mezclando con pasión y lujuria. “Sabe algo flaco, no sé si yo sea gay o no, pero le juro que ésta es la primera vez que estoy con un hombre así, no sé si me gusta o no, pero lo que sí sé, es que desde que lo veía en las clases moviéndose y luego caminando con su diminuta tanga por la terraza… yo fantaseaba con éste momento… No sé, si quiere podemos salir, ir al cine, vernos en un par de lugares que conozco bien discretos, me entiende? No quiero que nadie, en el gimnasio se entere de esto. Yo quiero estar con usted, de verdad, yo lo invito y vamos a un motel, hay unos muy buenos y discretos por la carretera vieja. Ufff y la pasamos bien rico

Obviamente dije que sí, y durante un par de meses de aquel año 2000, no solo fuimos la sensación con nuestra coreografía y montaje de Ojos Así de Shakira en la fiesta de Halloween, también viví una de mis más placenteras fantasías y entendí, que los miedos a descubrir quienes realmente somos, son tan grandes y aplastantes, que terminan enterrando a hombres y a mujeres en vida. Tiempo después me encarreté con alguien de la universidad, cambié de gimnasio, me compraron un carro y mi vida dió un giro de 360 grados. No volví a saber de Álvaro. No tenía celular por ese entonces. Años después volví una pequeña temporada de vacaciones al gimnasio y pregunté a los dueños por él. Me dijeron que hace rato no trabajaba con ellos, y que lo único que sabían, era que se había mudado a Bogotá, con su novia y su pequeña hija de meses. 

Y bueno mi gente bella, mi gente trabajadora, mi gente echada pa’ lante, esto fue la narración de cuando una coreografía cadenciosa, me brindó mi primer amorío clandestino. Estar de vuelta contándoles mis historias es tremendamente sublime para mi, saben. Este podcast cada vez me enamora más y más y más. Y claro sentirlos tan cerca como si fuéramos navegando en un mismo barco es lo máximo. Quiero agradecer hoy a una persona muy especial e importante en mi formación humana y personal. En mi vida. Fernanda León, en Bruselas en Bélgica. Que tu generosidad y empatía con todo mi arte nunca acabe amiga bella. Por mi parte prometo seguir creando lenguajes, párrafos e imágenes que sigan deleitando tus sentidos. Te llevo siempre en mi corazón. Bueno los amo a todos, los llevo a todos en mi corazón. Nos vemos la próxima semana en una nueva Conexión FetiChez. Ahhh y no olviden suscribirse y compartir, solo con su ayuda haremos más grande la comunidad Fetichez. Besos y hasta un próximo episodio, chao.

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