Virtual Insanity – Jamiroquai

Conexión FetiCHEZ – Capítulo 6

_ ¿Y ahora qué hacemos? shiii no hables, nos van a oír. Sabía que no era buena idea venir parce, pero tú me convenciste, soy una estúpida. Lo siento Caro, en verdad lo siento mucho. Ya no llore no sea bobo, nadie nos va encontrar, pero no hablemos más bueno, todo va estar bien. _ Y ahora entiendo porque se sentía en aquel momento tan estúpida. Ahí estábamos, Carolina y yo encerrados en los baños de Cuva, la discoteca más top de Bucaramanga, era el año de 1998 y con 16 años, no solo habíamos tomado lo suficiente para no poder mantener el equilibrio sobre un simple retrete, también eran la 1:30 de la mañana y, claramente ese no era el lugar para un par de menores de edad jugando a ser adultos.

Carito por esos años fue mi cómplice y junto con Luz Mila éramos el trío maravilla de Los andes y sus alrededores. Aprendí mucho de mi feminidad junto a ellas. Fueron, podría decirse, que mis mentoras en este mundo Queer tan alucinante. Por eso me fue muy fácil convencerla de que mintiera, de que jodiera hasta el cansancio y al final de que le metiera en la cabeza a su hermano, que llevarnos era una buena idea, eso y un pequeño chantaje entre hermanos que existía, y del que nunca me enteré.

Al verme al espejo me sentía divino, absolutamente lolito y sin duda femenino, sin embargo, sabía que mamá no me dejaría salir vestido así, además tenía que inventar una excusa, entonces con la complicidad de mamá, bueno de la mamá de de Carito, quien sin saberlo entretuvo a mi mamá en su casa, salí dispuesto a devorarme la noche. Una camisa a cuadros negros con blanco amarrada a mi cintura era la cereza del pastel. Y la excusa, me iba a estudiar a la casa de Marcela mi compañera del colegio, como era muy buen estudiante, ya se los había contado (jumm carajo como me aproveche de esa imagen de nerd no?) mamá me creía y nunca confirmaba nada. Caro por su parte iba con un vestido naranja ceñido al cuerpo strapless, una mini chaqueta blanca en denim y sus botines con medias negras hasta las rodillas, el look femenino del momento.

Todo pasó muy rápido, la policía ni siquiera revisó los baños, simplemente les preguntaron si habían más personas y las sacaron de una. Yo agarré muy fuerte a Carito y le dije que la quería mucho y que jamás olvidaría este momento, y como lo escuchan no lo he hecho. A los 15 o 20 minutos la música volvió, la algarabía regresó. Constanza regresó por nosotros y de vuelta a la pista a bailar y cuando observé las botellas casi vacías, rechacé los tragos que me ofrecían, ya no los necesitaba, la noche se había encargado de embriagarme con el éxtasis que siempre la acompaña. Ni Ricardo, ni Pocho tampoco fueron necesarios, sólo yo, en fusión con las sombras, las luces multicolor y la vibra ácida de Virtual insanity. Tengo fama de gran rumbero y de personaje fantástico para las noches de fiesta, bueno, todo empezó en la pista atróz de Cuva, el bar de la 33 y Jamiroquai como banda sonora.

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